lunes 23 de noviembre de 2009

Tilo y jacarandá

En estos días el clima de Buenos Aires está dando muestras de su mal carácter lanzando lloviznas y lluvias cada cuatro o cinco horas y marcando un porcentaje de humedad casi insoportable. El sábado a la noche garuaba tanto que el aire parecía niebla naranja bajo la luz de la avenida Rivadavia.

Pero no todo es humedad y lloviznas en noviembre. Mientras volvía a casa hoy, entre tanta contaminación de ruidos y gases de los autos y colectivos, entraba por la ventanilla el aroma de los tilos, imponiéndose a cualquier otra contaminación posible. Y de vez en cuando, se asomaba entre miles de árboles verdes, un dulce jacarandá explotando primavera en color lila.

jueves 19 de noviembre de 2009

Entrevista en Clarín Zonal de La Matanza

Hoy en Clarín Zonal de La Matanza salió publicada una nota sobre esta humilde escritora. Fue una gran emoción que saliera en uno de los periódicos con más circulación en el país y justo en el lugar donde nací y todavía vivo. Quiero agradecerle a Daniela Corfield por la muy linda nota y por la amable entrevista que me hizo en la confitería Las Violetas, donde también fueron sacadas las fotos.


Esta es la foto de la tapa.


Y estos son los fragmentos de la nota central.



 

jueves 5 de noviembre de 2009

Mi abuela

Como conté alguna vez, Lo que no se nombra tuvo su inspiración fotográfica en un montón de fotografías que heredé de mi abuela Rosa. Mi abuela nació en 1915 y murió en 1997, cuando yo tenía veinte años. Yo había vivido todos esos veinte años con ella, prácticamente me crió porque me mi mamá tenía que trabajar.


No tengo idea cuántos años tendría mi abuela en esta foto. Creo las chicas que la rodean son sus compañeras de un taller de las máquinas de coser Singer, mi abuela estudió para costurera. Ella es la que tiene el vestido floreado en la línea de abajo. La mujer que tiene el mismo vestido arriba es mi tía Carmen, su hermana.


Las fotos que acompañan este post son las fotos de la juventud de mi abuela. No es así como la recuerdo. Para mí era una señora enorme que no me dejaba salir a jugar a la calle con las chicas más grandes. Con el tiempo, después de su muerte a los ochenta y un años, comencé a verla con otros ojos, quizá como hace Victoria en el libro. La distancia impone nuevas miradas sobre quienes creíamos conocer.


Amo esta foto de mi abuela (de cabello más corto) y mi tía Carmen, tiene un aire japonés muy delicado. La fotografía atrás dice "Chacabuco, 9 de septiembre de 1940", mi abuela tenía veinticinco años, mi tía Carmen varios años menos.

Recuerdo que le preguntaba: "¿en qué año naciste, abuela?". Ella me sacaba corriendo. Era una mujer muy coqueta, creo que puede verse bien en las fotos. Había nacido en 1915, en la ciudad de Chacabuco en la provincia de Buenos Aires y solo se mudó a la Capital Federal para casarse a los treinta y siete años con mi abuelo Pedro, quien moriría diez años después. En esa época era muy extraño que una mujer de esa edad se casara, mi abuela, como costurera que era, estaba destinada a vestir santitos. Sin embargo, conoció a un hombre buen mozo y se casó con él. Si ven en la foto no está vestida de blanco, es que no estaba bien visto que una mujer de esa edad se vistiera de blanco. Están con los regalos de boda, reconozco varios de ellos por haberlos usado cuando era chica.


 Mis abuelos y sus regalos de boda. Aún existe esa copita que mi abuela sostiene en la mano. 


Hay muchas más fotos. Fueron la más hermosa herencia de mi abuela y ahora yo las guardo bajo cien  candados.

martes 27 de octubre de 2009

Los favoritos

Quizá un autor no debiera tener sus favoritos entre sus propios libros. Quizá estaría bien que dijera: "cada libro tiene su encanto especial" y cosas así para no marcar ninguna tendencia. No está tan alejada de la verdad esa frase, es cierto que cada libro tiene su encanto particular y eso nos hace apreciarlos a todos. También es cierto que cada libro fue escrito bajo cierta presión, o cierta ansiedas o con cierto disgusto por tal o cual razón y que esos detalles lo hacen particularmente irritable a la memoria. No es fácil escribir un libro, no es fácil desprenderse de él para que tome vuelo editorial y no es fácil empezar a recibir el cariño y los comentarios de los lectores.

Por ejemplo, mi corazón tiene un lugar reservado para Si encuentro... Al ser la primera novela publicada, es imposible que no la considere una de mis favoritas. Toda la ilusión del mundo estaba puesta en esa primera novela. También los nervios al preguntarme qué pensarían los lectores, cómo reaccionarían ante una novela histórica sobre las invasiones inglesas cuando había muy poco tratado sobre el tema. Por otro lado, el proceso de escritura de Si encuentro... fue increíblemente divertido. Aún hoy si releo las páginas de la novela empiezo a reírme, fue una experiencia muy divertida. Y en cuanto a los protagonistas, no creo que yo haya escrito todavía una pareja más linda que Paula Yraola y Guillermo-Burton-Miranda-Ávila, creo que son tal para cual.

Con solo nombrarte ciertamente fue una novela diferente. Si bien tenía partes de humor, aunque no tan tonto (¿podríamos decir?) como su antecesora, la mayor parte del libro trataba temas más difíciles. No fue fácil escribir Con solo nombrarte después de la buena recepción que tuvo Si encuentro..., el interés por Jimena Torres y el misterioso capitán Olivera (que solo aparecía en ¿cuánto? ¿dos páginas?) hacía que me sintiese menos libre al escribir. Por supuesto que el toque de humor estaba, sobre todo con Julieta, la menor de las Torres, un personaje con el que llegué a encariñarme muchísimo y de quien siempre me pregunto qué clase de galán tendría, de qué clase de hombre podría enamorarse ella (que no fuera Guillermo, claro). Muchas veces me lo han comentando y siempre respondo que es cierto, Con solo nombrarte tiene un cierto aire a Mujercitas de Louisa M. Alcott y cómo no iba a tenerlo si ese libro fue uno de los que marcaron mi infancia de manera indeleble. Fue una novela bastante difícil de escribir, puedo asegurarles que no la disfruté mucho. Sin embargo, ha recibido los mayores elogios de los lectores y eso significa que dije algo interesante en ese libro. Y eso, sencillamente, es a lo que un escritor aspira.

En la escritura de Lo que no se nombra, las cosas fueron distintas, otra vez. Hacía tiempo que tenía ganas de escribir ese libro, desde el momento en el que puse un pie en la escalera del Museo de Arte Decorativo. Una historia debía ser contada para esa enorme casona, tan extraña, tan fría, con tanta madera y tanta pompa en el exterior. Secretos a los gritos, esa idea me parecía interesante. Hacer que las cosas parecieran sombras, que las palabras quedaran por decir, que en las fotos surgieran fantasmas, fue una tarea muy compleja en el momento de escribir, pero también muy hermosa. Crecí mucho como escritora en esta novela. Victoria Serment Lezama y Madame Serment fueron construídas paso a paso, casi como un dúo en el que la novela iba a sostenerse. Federico Elisalde apareció para destruir esa terrible unidad que había entre ellas. Fue muy difícil escribirla pero también fue un proceso muy satisfactorio y, quizá no esté bien decirlo, el resultado me enorgullece. Y si no fuera así, creo que también sería mi favorita por tener a ese personaje tan lleno de vida que es Itsván Lipinski, fotógrafo anarquista, entre otras cosas.

Bueno, ahí tienen. Creo que no quedó claro cuál es mi favorita. Después de todo, para un autor, cada libro tiene su encanto particular ;).

jueves 22 de octubre de 2009

Y las ganadoras son...

Así es, hay dos ganadoras. La ganadora del premio principal (un librito con la introducción de Con solo nombrarte, una hoja manuscrita de la novela y un señalador con una cita de la novela más un regalito sorpresa) es:



¡Felicitaciones Grachula! 

Y como tenía otro librito de la introducción de Con solo nombrarte, hice un primer sorteo para saber quién iba a llevárselo. Acá en la foto puede verse:



¡Felicitaciones Laura (Mad Slipper)!

Les pido a las dos ganadoras que me manden un mail así nos coordinamos para el envío del premio.

Pasemos a las encuestas. Los resultados, debo decir no me sorprendieron mucho. Desde hace rato, los queridos lectores del blog, me vienen comentando cuánto les gusta Con solo nombrarte, lo bella y valiente que es Jimena Torres y cómo les gusta Martín Olivera de galán. Veamos los fríos números:

Novela favorita:
Con solo nombrarte - 52 %
Lo que no se nombra - 26 %
Si encuentro... - 21 %

Galán favorito
Martín Olivera - 59 %
Federico Elisalde - 22 %
Guillermo Burton - 18 %

Heroína favorita
Jimena Torres - 71 % (como diríamos en Argentina, ganó por afano)
Victoria Serment Lezama - 19 %
Paula Yraola - 9 %

Malvado favorito (o deberíamos decir, quizá, malvada favorita)
Doña Mariana Ávila - 52 %
Madame Serment Lezama - 13 %
Vicente Ávila - 14 %

Personaje secundario favorito (la categoría más reñida)
La tía Josefina - 33%
Clo Olivera - 23 %
Casimiro - 23 %
Jacinta Torres - 14 %
Julieta Torres - 4 %

La tía Josefina es un personaje precioso, me gustó muchísimo escribirlo y me alegro que a ustedes también les haya gustado. Ahora bien, me sorprendió mucho que el inocente (y divertido) Casimiro de Si encuentro... compartiera el segundo puesto con uno de los personajes que más me han nombrado los lectores: Clo Olivera.

Para un próximo post les prometo contarles mis favoritos de mis novelas, y de las novelas en general también. Ahora, les dejo una pregunta, ya que Martín Olivera y Jimena Torres son tan queridos entre los lectores. ¿Se imaginan a los actores que podrían interpretarlos en alguna miniserie o película? Me encantaría saber qué piensan.


 

©2009 Gabriela Margall | by TNB